El duelo

Las consecuencias físicas de duelo

La muerte de un ser querido causa tristeza, una sensación de vacío, a veces rabia, impotencia, y todas estas emociones se acompañan también de un inmenso cansancio. El trabajo de duelo es sin duda un paso que requiere una gran cantidad de energía, y la persona afligida debe pasar por etapas al cual su cuerpo es el canalizador. Las emociones que se sentimos son tan fuerte que pueden conducir a síntomas físicos como dolor de estómago, pérdida de apetito, dolor de cabeza, y por supuesto todos los males relacionados directamente con el cansancio.

El camino emocional de un duelo

Dolor intenso y profundo, sentimiento de culpa, pérdida de ubicación, sensación de estar perdido, la soledad, la ansiedad, son emociones que marcan el trabajo de duelo. Estas sensaciones son variables según la persona, pero a veces necesitan ser acompañados por el apoyo de un psicólogo con el fin de suavizar y concienciar.

Las consecuencias sociales posibles de un duelo

Algunas personas que sufren la pérdida de un ser querido puede tener reacciones de aislamiento. En algunos casos, también pueden tener fuertes reacciones de rabia y rebeldía con su entorno. Otro tipo de reacción puede ser, buscar locamente el contacto de los otros, en un contexto de preocupación constante, con un miedo al peligro para su familia, agravada por la reciente pérdida.

El tiempo para curar

El proceso del duelo se hace en varios pasos, que son generalmente largas, como una lenta digestión de emociones, ser conciente que el ser querido ya no está. Si el tiempo ayuda para que el dolor interno este menos vivo, el interés de asesoramiento de un psycologo es recomendado para que la persona pueda poner en palabras el dolor y las frustraciones causadas por el duelo, afin de verbalizar el sentido para que no deje heridas.

Es la aceptación de la pérdida, de que esa persona que ya no está allí, lo que requiere una gran cantidad de energía y un doble trabajo: un trabajo pasivo para dejar que el dolor temporalmente ocupe su lugar y pierda intensidad con el tiempo, y también un trabajo activo para reajustar su vida diaria, sin la presencia de la persona desaparecida.

Cuatro puntos esenciales que marcan el trabajo del duelo:

  1. Aceptar la pérdida y el hecho que la persona “ya no está”.
  2. Dar rienda suelta al dolor que acompaña la pérdida, sin pararla, y vivirla como surge
  3. Recrear su vida diaria sin la presencia de la persona fallecida.
  4. Encontrar un lugar en su vida para el difunto y volver a disfrutar de nuestra vida.

Si tiene preguntas o preocupaciones adicionales, le invitamos a contactarnos  para una consulta llamando por teléfono o enviando un correo electrónico a la atención del psicólogo deseado.

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